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La creciente necesidad de contar
con un transporte aéreo confiable hizo
que se utilizaran a bordo algunos instrumentos
como la brújula, el compás y las
coordenadas, así como que se desarrollaran
las primeras ayudas en tierra. En 1921 se instalan
unos faros rotatorios entre Columbus y Daytona,
Ohio, EUA a distancias de 80nm entre si, los
cuales eran visibles a los pilotos y giraban
a intervalos de 10 segundos, con esto se implementa
la primera ruta aérea nocturna. Posteriormente
la introducción de la radiotelegrafía
permitió la comunicación entre
el piloto y personas que se encontraban en tierra,
quienes les transmitían reportes meteorológicos.
Poco a poco se fueron adaptando
los avances tecnológicos al medio aeronáutico,
así como también se fueron implementando
ayudas terrestres como la construcción
de radiofaros alrededor de 1932, siendo éstos
los precursores de las nacientes radioayudas.
Con el aumento de operaciones
aéreas se hizo necesario implementar un
tipo de control coordinado, surgiendo entonces
los Servicios de Control de Tránsito Aéreo.
Este se proporcionaba teniendo el tiempo como
unidad básica de control. Tanto el piloto
como personal de tierra registraban el preciso
horario de despegue y a partir de esa información
calculaban los tiempos de cruces fijos y de aterrizajes.
A principios de los años
cuarenta con el desarrollo del Radar, se logro
un gran aporte a la aviación en general
y por consiguiente a la seguridad de la navegación
aérea. Simultáneamente a la evolución
de este medio de transporte, va surgiendo la
necesidad de contar con ciertos lineamientos
y principios básicos para ordenar el manejo
de la aviación civil.
En 1944 se llevó a cabo
en la Ciudad de Chicago una Conferencia Internacional
de Aviación Civil, creándose al
final de la misma la Organización Internacional
de Aviación Civil (OACI), con la finalidad
de asegurar la cooperación internacional
para conseguir el mayor grado de uniformidad
en cuanto a las regulaciones y procedimientos
de los asuntos de aviación civil internacional.
El Estado Mexicano es miembro de esta Organización
y como signatario del Convenio de Chicago, tiene
bajo su responsabilidad el área que se
extiende sobre el territorio nacional y abarca
porciones sobre el Océano Pacífico
y el Golfo de México, en donde se obliga
a prestar los servicios a la navegación
en el espacio aéreo. La conducción
de esta responsabilidad dentro del Poder Ejecutivo
Federal esta a cargo de la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes, quien la ha
encomendado a SENEAM.
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